Mario Pulido | 10 octubre, 2017

¿Has pensado en trabajar en otro país?

La experiencia no es una línea más en tu curriculum, la experiencia es tu forma de afrontar los retos y desafíos.

 

La expresión “otro país” puede ser un poco ambigua, no es lo mismo ir a trabajar a un país anglosajón que ir a un país donde hablen tu idioma, pero está claro que el desafío es muy similar.

 

Se trata de animarse a salir de la zona de confort donde todo es conocido o fácil de identificar y aprender. En otro país, aunque hablen tu idioma, la cultura es distinta, las expresiones son distintas, la forma en la que se avanza sobre un tema es distinta, y por cuestiones culturales o por la influencia de otros países como puede ser Estados Unidos para países de América Latina, la importancia o el peso de algunas cuestiones es completamente distinta de un país a otro.

 

Estas diferencias que nos crean incertidumbre al principio, no hacen más que enriquecernos, a prestar más atención a lo que nos rodea. Mi teoría personal es que solo el hecho de estar más atentos a esos cambios de cultura, a los cambios en las escalas de valores, y en contraste con lo que hemos aprendido en nuestro país, nos hace ser mucho mejores profesionalmente de lo que éramos al llegar.

 

Para aquel compañero de trabajo local esos contrastes no son fácilmente perceptibles porque se ha formado con ellos, pero para el que viaja pueden ser una oportunidad para potenciar sus habilidades y destacar.

 

Dicen que viajar enriquece, pero vivir una cierta cantidad de tiempo en otro país multiplica tus capacidades. Y al volver, si vuelves, la experiencia de haber trabajado en otro país es percibida como un acto de valor, de carácter, de personalidad, que imprime un aire completamente distinto a tu curriculum.

 

Al volver, si vuelves, la verdadera percepción de la experiencia se nota al trabajar, la atención necesaria en el extranjero no desaparece, y el contraste y la comparación son constantes, y las oportunidades para destacar surgen en todo momento. La experiencia de haber vivido en el extranjero te acompañará toda la vida, incluso puede que las amistades y los lazos que crees duren también para toda la vida.

 

Viajar y vivir en otro país es apto solo para quienes buscan desafíos, para quienes buscan ampliar horizontes, para quienes las fronteras no deberían existir. Para aquellos que quieren seguir aprendiendo y sumando experiencias. Para aquellos que creen que el mundo está en sus manos.

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